Hermanos y hermanas de la Renovación Carismática, buenas noches a todos.

Me complace enviarles este breve saludo subrayando que también Carlos, aunque no formó parte de la Renovación Carismática, tuvo pero la oportunidad de participar en algunas de sus misas, de conocer a personas pertenecientes a la Renovación Carismática, y  mi propio esposo, por largo período ha hecho parte  de un grupo de oración de la Renovación Carismática, Carlos realmente vivió lo que es la nueva vida en el espíritu, el carisma de ustedes, lo que es lo principal que les caracteriza, esta nueva vida en el espíritu que lo llevó a llegar a ser apóstol como ustedes, anunciar a Jesús al mundo.

A Carlos le gustaba hacer la adoración eucarística, como Moisés estuvo delante de la llama de la zarza, lo hacía todos los días, antes o después de la misa, asistía a la Santa Misa todos los días desde que hizo su primera comunión cuando tenía 7 años y afirmaba que la Eucaristía es el camino al cielo, porque realmente vivió esta unión con Cristo a través de la Eucaristía. T

Tenía este espíritu misionero, precisamente porque era dócil a la acción del Espíritu Santo,  que le llevó a realizar iniciativas, entre ellas realizó la exposición sobre los milagros eucarísticos que lo llevó en los 5 continentes, pensemos que sólo en los Estados Unidos ha llegado a más de 10 mil parroquias, hablamos de continentes lejanos como la India, África, Asia, hablamos de Australia, Europa, América Latina, Brasil, pero sobre todo, quería que la gente entendiera que Cristo es real y verdaderamente presente en el Santísimo Sacramento, decía que nosotros tenemos mucha más suerte de los que vivieron hace 2.000 años al lado de Jesús, porque el espacio y el tiempo les impedían ver a Jesús, era difícil acercarse a él, mientras que nosotros sólo tenemos que bajar a la iglesia más cercana y tenemos a Jerusalén debajo de nuestra casa. Eso es exactamente lo que decía Carlos, tenemos a Jerusalén con nosotros. 

Carlos vivió esta presencia constante en su vida, afirmaba que desde el punto de vista geológico y astronómico, a partir de la encarnación de Jesús, la tierra es siempre la misma, pero desde el punto de vista sobrenatural ya no es la misma, porque la tierra está habitada por la Santísima Trinidad. Y el hecho de que nuestro pequeño planeta esté habitado por la Santísima Trinidad es algo extraordinario. Desde un punto de vista sobrenatural ya no es el mismo planeta y por lo tanto Carlos realmente percibió esto y vivió todo lo que hizo con Jesús, en Jesús y para Jesús.

Carlos, tenía una vida ordinaria como podemos pensar que tienen casi todos los jóvenes de hoy, pero precisamente porque ha conseguido poner a Jesús en primer lugar en su vida, a Dios en primer lugar, su vida se ha convertido en extraordinaria y eso es lo que todos estamos llamados a hacer, a convertirnos en extraordinarios, santos como el Señor quiere que seamos. 

Dios siempre ha pensado para cada uno de nosotros un proyecto único e irrepetible, un proyecto de santidad, nos corresponde a nosotros ponerlo en acción. Luego, por supuesto, Carlos era dócil al Espíritu, precisamente porque recibió a Jesús que se nos da a sí mismo a través del Santísimo Sacramento, llevándolo a convertirse en un instrumento de evangelización también, con los pobres con los más débiles, para darse a los demás, ayudaba a los abandonados en la calle la, les llevaba comida,  sabía organizarse, se ofrecía como voluntario, creaba páginas web para la parroquia para los jesuitas que trabajaban con los jóvenes. Hizo otras exposiciones como la de los ángeles y demonios, el infierno, el cielo y el purgatorio, las apariciones y los pedidos de la Virgen. También tenía una fuerte devoción mariana que es algo que también caracteriza a los que forman parte de la Renovación Carismática, este amor por la Virgen, decía que el rezo del rosario era la cita más importante de su día.

Carlos vivía sobre todo este espíritu de amor que tenía por Jesús, este gran amor, quería que todos amaran a Jesús Eucaristía, todos entendieran la importancia de la Eucaristía, porque decía que después de todo hay filas de kilómetros frente a un concierto de rock o frente a un partido de fútbol o a un influencer, como ahora están de moda, pero frente al tabernáculo muchas veces vemos que hay un vacío, esto era lo que Carlo quería realmente entender que Jesús está realmente presente. Decía siempre no yo,  sino Dios, no el amor propio, sino la gloria de Dios. Cuando recibía  la primera comunión, decía Jesús, ven acomódate, siéntete como en casa tuya,  porque se despojó de sí mismo y se llenó de Dios.  Carlo decía que la conversión no es más que un proceso de resta menos yo para dejar espacio para Dios. Esta fue la batalla consigo mismo, decía ¿para que sirve que el hombre gane mil batallas si luego es incapaz de vencer a sí mismo con sus propias pasiones corruptas?

Para concluir, quiero citar la frase que el Papa Francisco citó varias veces en el Christus Vivit que es el documento de clausura del sínodo de los jóvenes, donde ha dedicado un capítulo a Carlos “todos nacen originales, pero muchos mueren fotocopias” y ciertamente para no morir como fotocopias, Carlos se entregó a los sacramentos, que Jesús mereció para nosotros con su muerte en la cruz, que son los signos efectivos de su gracia, sobre todo la Eucaristía y la confesión y sobre todo la oración, esta unión con Cristo. con el Espíritu Santo que verdaderamente lo movió en tantas acciones y en tantas cosas, y es por eso que deseo que todos ustedes sean cada vez más portadores de Cristo, llenos del Espíritu Santo para ser las manos extendidas de Cristo en este mundo.

Les saludo y les aseguro mis oraciones y les pido oraciones por la canonización de Carlos.

Antonia Salzano Acutis