CHARIS y Ecumenismo

Desde su principio la Renovación Carismática Católica ha sido parte de una corriente de gracia ecuménica. CHARIS por lo tanto, según sus Estatutos, es “un instrumento que promueve y trabaja por la unidad en el cuerpo de Cristo, como expresa la oración de Jesucristo (Jn 17)” (Art. 1.2). Uno de sus objetivos más importantes es “promover la dimensión ecuménica de la Renovación Carismática Católica y fomentar el compromiso de servir a la unidad de todos los cristianos” (art. 3f).

¿Qué es ecumenismo?

Ecumenismo es buscar la unidad entre todos los cristianos de diferentes iglesias y comunidades eclesiales. La base es nuestra fe común en Cristo y nuestro bautismo, en el que el pecado es quitado, nos convertimos en hijos e hijas del Padre, hermanos y hermanas de Jesucristo, parte de la gran familia de fe de todos los cristianos y colaboradores con Cristo en su reino.  

El Concilio Vaticano II convocó a todos los católicos a comprometerse en el ecumenismo: “Este Sacrosanto Concilio exhorta a todos los fieles católicos a que, reconociendo los signos de los tiempos, cooperen diligentemente en la empresa ecuménica.”[1] El Papa Juan Pablo II enseñó que entre los cristianos, “es mucho más fuerte lo que nos une que lo que nos divide”.

Vivir el ecumenismo

La Renovación Carismática Católica está llamada especialmente a desarrollar vínculos con cristianos que están bautizados en el Espíritu Santo, participando de la misma corriente de gracia. Algunas maneras prácticas en que podemos implicarnos en el ecumenismo:

  1. Informarse de lo que nuestra propia Iglesia enseña sobre la unidad cristiana, especialmente el Decreto sobre el ecumenismo (Unitatis redintegratio) del Vaticano II y la encíclica de Juan Pablo II, Sobre el empeño ecuménico (Ut unum sint).
  2. Orar por la unidad, por otros cristianos y por la orientación y sabiduría del Espíritu Santo para llegar a ellos.
  3. Aprender a apreciar los dones que nos aportamos unos a otros desde nuestras respectivas comuniones de fe.
  4. Cultivar un respeto profundo por la conciencia de cada uno, la libertad en Cristo, los puntos de vista y las prácticas.
  5. Prestar atención a las pequeñas maneras en que nuestro discurso o acciones pueden ofender u enojar a nuestros hermanos y hermanas cristianas, e intentar evitarlas.
  6. Que la caridad sea tu objetivo en la relación con otros cristianos. El amor supera muchas cosas.
  7. Una vez que te relacionas con otros cristianos, buscar maneras en las que poder orar juntos y servir a los necesitados juntos, especialmente a los pobres, los enfermos, los solitarios, los marginados, los que sufren y todos los que están en los márgenes de la sociedad.
  8. Buscar maneras para evangelizar y proclamar a Cristo y el Evangelio junto a otros cristianos.

La unidad de los cristianos solo puede conseguirse por medio de un nuevo Pentecostés, tanto personal como en nuestras comuniones de fe. No habrá ninguna unidad cristiana sin oración, sin conversión, sin renovación espiritual, sin reconciliación y sin trabajar juntos. 

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Estamos celebrando  “a una corriente de gracia, a la corriente de gracia de la Renovación Carismática Católica. Obra ‎que nació… ¿católica? No. Nació ecuménica. Nació ecuménica porque el Espíritu Santo es el que crea la unidad, y es el mismo Espíritu Santo el que inspiró ‎que fuera así.”

Papa Francisco, Vigilia de Pentecostés, Circo Máximo, 3 de junio de 2017