«Rema mar adentro y echad vuestras redes para la pesca» (Lc 5,4)

Del 5 al 8 de agosto de 2026, más de 900 intercesores procedentes de 40 países se reunieron en la Comunidad Canção Nova, en Cachoeira Paulista (Brasil), para vivir la 2.ª Conferencia Mundial de Intercesión CHARIS: un tiempo de escucha del Espíritu Santo, de comunión entre las naciones y de renovado impulso misionero.

La Comisión de Intercesión de CHARIS, creada para sostener y promover el ministerio de la intercesión en todo el mundo, organizó este encuentro dando continuidad al legado de la 1.ª Conferencia Mundial de Intercesión, celebrada en 2023 en Yamoussoukro, Costa de Marfil. La creciente participación testimonia que el Señor sigue suscitando, en todos los continentes, una nueva generación de hombres y mujeres llamados a interceder por la Iglesia, por los pueblos y por el mundo entero.

Coordinada por Cyril John, Responsable de la Comisión Internacional de Intercesión, junto con Katia Roldi Zavaris, Coordinadora de CNSC Brasil, y con el valioso apoyo de Obra de Maria y de la Comunidad Canção Nova, la Conferencia reunió a intercesores de distintas lenguas, culturas y naciones, unidos por un único deseo: dejarse guiar por el Espíritu Santo.

El encuentro comenzó con la celebración de la Santa Eucaristía, presidida por Mons. Joaquim Waldimir Lopes Dias, Obispo de Lorena, seguida por el emotivo Desfile de las Naciones, durante el cual cada delegación subió al escenario llevando la bandera de su país y vistiendo sus trajes tradicionales, ofreciendo una imagen concreta de la belleza de una Iglesia universal que ora con un solo corazón.

El programa alternó momentos de formación, adoración, celebraciones litúrgicas y testimonios. Las reflexiones propuestas por Mons. Francis Kalist, Arzobispo de Pondicherry-Cuddalore (India), junto con las intervenciones de Cyril John, P. Hayden Williams OFM Cap, Dr. Jean Emmanuel Clément Akobé, Sheny de Góngora, Katia Roldi Zavaris y Jean Christophe Sakiti, destacaron con fuerza el papel de la intercesión como un auténtico ministerio al servicio de la Iglesia y de la evangelización.

También se compartieron testimonios sobre el desarrollo de las redes de intercesión en los distintos continentes, con aportaciones procedentes de Oceanía, Asia y África. Estas experiencias mostraron cómo el Espíritu Santo continúa suscitando una red mundial de hombres y mujeres llamados a sostener, mediante la oración, la misión de la Iglesia y la evangelización de los pueblos.

Uno de los momentos más intensos de la Conferencia fue el tiempo de adoración e intercesión por las naciones. Los participantes se acercaron por continentes, llevando las banderas de sus respectivos países, para confiar al Señor los pueblos de la tierra e implorar una nueva efusión del Espíritu Santo. En ese mismo clima de fe, el P. Hayden Williams dirigió la oración por la sanación y por el Bautismo en el Espíritu Santo, acompañada de numerosos testimonios de sanación y de renovación espiritual.

Otro momento especialmente significativo fue la Marcha de Jericó, durante la cual los participantes realizaron siete vueltas acompañando al Santísimo Sacramento. Cada vuelta estuvo dedicada a una intención particular de oración: la paz en el mundo, las naciones, la Iglesia, la Renovación Carismática Católica, el Gran Jubileo de 2033, las familias y los jóvenes. Un gesto sencillo, pero profundamente profético, expresión de la confianza en que la oración perseverante continúa abriendo nuevos caminos a la acción de Dios.

La Conferencia concluyó con la celebración de la Santa Misa en el Santuario Nacional de Nuestra Señora de Aparecida, presidida por Mons. Mario Antônio da Silva, Arzobispo de Aparecida. Los momentos de alabanza, animados por el Ministerio de Música de Brasil, favorecieron un profundo clima de apertura al Espíritu Santo, culminando con la compartición de profecías y palabras de conocimiento por parte de los participantes.

Muchos regresaron de Brasil con el corazón lleno de gratitud, dando testimonio de haber experimentado la presencia viva de Dios y una renovada llamada al ministerio de la intercesión. Más que una conferencia, estos días fueron una verdadera experiencia de comunión entre las naciones, en la que la oración se hizo misión y la comunión se convirtió en un signo concreto de la acción del Espíritu Santo.

En un tiempo marcado por conflictos, divisiones e incertidumbres, la 2.ª Conferencia Mundial de Intercesión CHARIS recordó que la oración sigue siendo una de las mayores fuerzas que Dios confía a su Iglesia. Una corriente de gracia continúa fluyendo en el corazón de la Renovación Carismática Católica, llamando a hombres y mujeres de todas las naciones a «remar mar adentro» con fe, para que el mundo pueda reconocer, también hoy, la obra viva del Espíritu Santo.

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