Cittaducale 18 de noviembre de 2021

 

Queridos hermanos y hermanas

Se acerca la Santa Navidad y nuestros corazones hacen sitio al Espíritu Santo para que prepare una cálida morada llena de amor para el Divino Niño.

Nuestro destino más verdadero es ser transformados por el Amor: Jesús es el centro de nuestra vida, ¡dejémonos transformar por Él!

La alegría de la Navidad es una alegría especial, pero no es sólo para un día, sino para toda la vida del cristiano. Donde nace Dios hay “amor, alegría y paz”. Estos son los frutos del Espíritu que la humanidad, postrada por el prolongarse de la pandemia, necesita más que nunca. 

Pidamos al Espíritu que nos dé la conciencia de que Dios se hizo hombre para estar entre nosotros: no estamos solos, Él está aquí, en mí, en ti y en todos los hermanos del mundo.

Abramos nuestros corazones al Salvador, llevemos la Buena Noticia a los que nos rodean.

Todos juntos gritemos: ¡Ven, Señor Jesús!

Os deseo a cada uno de vosotros una Navidad de serenidad para que os transforméis en caridad para los que más lo necesitan, sin olvidar a CHARIS que, pobre entre los pobres, necesita vuestra ayuda, si es que también podéis darla económicamente.

 

 

Card. Raniero CANTALAMESSA, O.F.M.Cap.

 

 

 

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