En Colombia, una iniciativa de evangelización se convierte un increíble proyecto social liderado por carismáticos.

 

El Minuto de Dios, obra social y carismática de Bogotá (Colombia) es el resultado de las bendiciones del Señor, recibidas a través del sacerdote Rafael García Herreros (1909-1992).

P. García Herreros en  la TV 1955 (Fundador de Minuto de Dios)

El Siervo de Dios Rafael García Herreros fue un hombre carismático. Ingresó a la Congregación de Jesús y María, fundada por san Juan Eudes. Recibió la ordenación sacerdotal en 1934 y asumió el ministerio de la Palabra, de modo especial a través de la radio. Uno de sus programas radiales se llamó El Minuto de Dios. 

Los temas de ese minuto cada día han sido Dios, Jesucristo, el Espíritu Santo, el evangelio, la Iglesia, la vida cristiana, la vocación a la santidad, el servicio al prójimo, el amor a los pobres, la paz, la justicia…

Las viviendas

Así fueron surgiendo barrios “Minuto de Dios” en Bogotá y otras ciudades del país. Las primeras casas se entregaron en abril de 1957 y se calcula que, sumando viviendas nuevas y viviendas mejoradas, se ha trabajado en 160.000 casas y, con ellas, se ha beneficiado a un millón de personas.

La educación

También se organizaron escuelas en los barrios periféricos de Bogotá. En la actualidad, se dirigen 35 establecimientos de educación primaria y media, con más de 30.000 alumnos.

Tras los colegios, llegó la Universidad. Actualmente es la que tiene mayor alumnado en el país, superando los 120.000 universitarios, distribuidos en 70 municipios colombianos. Esos estudiantes, y los de los colegios, son de clase popular, pues nuestro servicio se orienta hacia los estratos sociales más débiles económicamente. 

La Renovación Carismática

En 1965, el barrio Minuto de Dios de Bogotá fue constituido en parroquia católica, puesta bajo la protección de san Juan Eudes. Diversos movimientos apostólicos fueron llegando para alimentar la vida espiritual de los habitantes. Pero cuando se empezó a hablar de la Renovación Carismática, todo se fue aglutinando al rededor de los grupos de oración. El Espíritu Santo nos fue llevando a la unidad.

En 1967 visitó el barrio Minuto de Dios un grupo de turistas norteamericanos. Varios de ellos venían de Chulavista, California, y pertenecían a la Iglesia Bautista; de manera especial, recordamos a Samuel Ballesteros, nacido en los Estados Unidos, de padres mejicanos, quien llegó con su esposa y dos hijos, y en Colombia adoptaron dos niños más.

Samuel compartió con el padre Rafael acerca del Bautismo en el Espíritu Santo, y de cómo, en distintos lugares de su patria, se estaba dando una manifestación del Divino Paráclito, en diversas congregaciones cristianas e incluso en la Iglesia Católica.

El padre García Herreros acogió ese mensaje con alegría, pues respondía plenamente a sus anhelos. Así se organizaron los primeros grupos de oración en Colombia, y luego asambleas, conferencias, congresos y encuentros carismáticos. En 1973 y 1974 se tuvo en El Minuto de Dios los dos primeros Encuentros Católicos Carismáticos Latinoamericanos (ECCLA I y II) que marcarían la historia de la RCC en el continente. De manera especial, cada año celebramos la fiesta de Pentecostés.

Los medios de comunicación

Entrega de alimentos

La experiencia carismática lleva a evangelizar. Además de libros y revistas que se han editado copiosamente, se han fundado escuelas de evangelización y se han enviado misioneros por Colombia y Latinoamérica.

Ya se dijo que El Minuto de Dios fue inicialmente un programa radial que luego se volvió un espacio televisivo. Hoy tienen emisoras en Bogotá, Barranquilla, Cartagena, Medellín, Ibagué y Buga (Colombia) en FM o en AM. Desde Bogotá se emite por internet la emisora https://rccradio.fm/, seguida en numerosos países.

Este conjunto de actividades del que les he hablado han sido la obra de Dios, a través de muchos benefactores, colaboradores y amigos. Actualmente, hay más de diez mil empleados, en el conjunto de obras, a quienes debemos pagar un salario normal, con sus prestaciones sociales.

Dinero no tenemos, pero Dios nos va ayudando para que cumplamos con nuestros proyectos y para que sigamos colaborando con los pobres. De veras, podemos decir: “El Dedo de Dios está aquí”, porque el Dedo de Dios es el Espíritu Santo, como dijo Jesús.

 P. Diego Jaramillo, cjm

Desayuno en la jornada mundial de los pobres

 

Entrega de casas a familias pobres en Tunja