El sábado 22 de mayo se transmitió la Primera Vigilia Ecuménica Internacional organizada por CHARIS, a través de la Comisión para la Unidad de los Cristianos. La comisión está compuesta por cinco católicos y cinco cristianos de diferentes iglesias y comunidades.

La idea original de la Vigilia en cuatro lugares fue de Jean-Luc Moens, primer Moderador de CHARIS, quien renunció antes de la Vigilia por motivos familiares.

Los lugares elegidos fueron Stones Folly en Topeka, Kansas, Roma, Buenos Aires y Jerusalén. En los tres primeros se grabó todo en video. No fue fácil hacer una sola Vigilia, como si la estuviéramos viviendo en un templo, con tres videos grabados en tres ciudades diferentes. Los videos tuvieron que editarse, evitar repeticiones, controlar los tiempos, etc. La buena voluntad demostrada por todos, fue una gracia del Espíritu Santo. Supieron privilegiar lo mejor para la Vigilia aunque eso supusiera acortar o cambiar sus propios videos. . 

 

Comenzamos en Topeka, donde en 1901 se produjo una de las primeras efusiones del Espíritu Santo, en una reunión de oración de miembros de la Escuela Bíblica del Pastor Charles Parham. Una estudiante, Agnes Oznam comenzó a hablar en lenguas durante la oración. Allí nació el movimiento pentecostal. Esta corriente de gracia se extendió y tocó casi todas las denominaciones cristianas durante el Siglo XX, incluyendo la Iglesia Católica.

 

 

 

De allí pasamos a Roma, sede de Concilio Vaticano II. La grande manifestación del Espíritu en la Iglesia Católica en tiempos recientes.

 

 

 

Luego Buenos Aires, donde nasce CRECES, Comunión Renovada de Evangélicos y Católicos en el Espíritu Santo, miles de evangélicos y católicos alabando juntos a Jesús, el Señor, que continúa hasta hoy. Una manifestación profética del Espíritu Santo para toda América Latina. El pastor Norberto Saracco, miembro fundador de CRECES, compartió la profecía de Joel: “El Espíritu Santo que desciende sobre toda carne, toda carne, no solamente la carne carismática. Sobre toda carne significa los brazos abiertos de Dios que derriban toda barrera de discriminación y de separación. Viene a sanar toda grieta, toda división. En este tiempo que vivimos nuestras culturas divididas, llenas de barreras: barreras teológicas, barreras eclesiásticas, barreras sociales, barreras culturales. En este tiempo la manifestación más poderosa de Pentecostés debería ser el Espíritu que se derrama sobre toda carne. Aquellos que queramos vivir Pentecostés hoy, deberíamos ser instrumentos de la paz de Dios, de la reconciliación, del llamado a trabajar juntos y a vivir juntos”.

 

Finalmente, Jerusalén, donde todo comenzó y donde Jesús viene al final de los tiempos.

Jerusalén es la única ciudad desde donde se transmitió la Vigilia en vivo, en la que probablemente es la primera iglesia protestante en Medio Oriente, la Christ Church, fundada por un obispo judío anglicano, Michael Solomon Alexander, en 1849. La iglesia está en la Ciudad Vieja, a 200 metros de la Puerta de Jaffa.

Desde el principio la iglesia estuvo abierta a todos los creyentes en Jesús de la ciudad y comenzó desde el principio a atender a los pobres que vivían en condiciones precarias. El obispo Alejandro fundó el primer hospital moderno de Tierra Santa, que atendía tanto a musulmanes como a cristianos.

La Vigilia fue organizada por Católicos y Judíos Mesiánicos. Se rezó en árabe, en hebreo, en inglés y el Padre Nuestro final en las diferentes lenguas de quienes estaban allí congregados. Quienes la prepararon vivieron los 11 días previos en estado de guerra. El alto el fuego se declaró el jueves 20 de mayo y el sábado 22 teníamos nuestra Vigilia en el centro de la Ciudad Vieja. Las oraciones que ellos eligieron fueron sobre la paz, la reconciliación, el perdón, el reconocimiento del otro. Fue sin duda el punto más alto de la Vigilia. El video inicial de Jerusalén, mostró los lugares sagrados de las tres religiones abrahámicas: la ‘Upper room’, donde esperaban los apóstoles al enviado del Padre; el Muro Occidental, la vía Dolorosa, el Sepulcro, las Mezquitas; los creyentes musulmanes preparándose para la oración, sacerdotes ortodoxos…se vio en ese video la múltiple diversidad de la Ciudad Santa. En el interior del templo la unidad de los creyentes en la oración fue muy emocionante. Jerusalén fue el broche de oro de la noche.

La conexión con Jerusalén comenzó con una preciosa meditación del Arzobispo de Canterbury, Justin Welby, Primado de la Comunión Anglicana,  sobre el Espíritu Santo: Dijo, por ejemplo: “…Esa sensación de la presencia del Espíritu, como la sentí cuando me arrodillé junto a la cama de una mujer musulmana que estaba muriendo de COVID. Le habían pedido al capellán si alguien podía rezar por ella, cualquiera, y yo era ese alguien. La sensación de la presencia del Espíritu era muy profunda. Un recordatorio de Dios que mira nuestra humanidad. Aquí estamos hablando de la abundancia de Dios. El Dios superabundante, el Dios de la abundancia infinita que hizo hasta las estrella!”.

Cerró la noche el Obispo de Roma, Papa Francisco, quien abrió su corazón para compartir lo que sentía pensando en Jerusalén, porque su mensaje, si bien fue grabado en Roma, se conoció desde Jerusalén. Nos dijo: Esta es una noche muy especial, quiero compartir con ustedes lo que hay en mi corazón, pensando en Jerusalén, la ciudad santa para los hijos de Abraham. Pienso en la habitación de arriba, la ‘upper room’, donde el enviado del Padre, el Espíritu Santo que Jesús promete después de su resurrección, desciende con poder sobre María y los discípulos, transformando para siempre sus vidas y toda la historia. Pienso en la iglesia de Santiago, la iglesia madre, la primera, la iglesia de los creyentes en Jesús, el Mesías, todos ellos judíos. La iglesia de Santiago, que nunca desapareció de la historia, está viva. Y más adelante el relato describe la comunidad de los creyentes en Jesús: nadie pasaba necesidad porque tenían todo en común. Y el pueblo decía de ellos: Miren cómo se aman. Esta noche resuena en mí más que nunca el “miren como se aman”  Qué triste es cuando se dice de los cristianos: “miren cómo se pelean”. ¿Puede el mundo hoy decir de los cristianos, de ellos: “miren como se aman” o pueden decir con verdad, “miren como se odian” o “miren como se pelean”? ¿Qué nos pasó? Hemos pecado contra Dios y contra nuestros hermanos. Estamos divididos, hemos roto en mil pedazos lo que Dios ha hecho con tanto amor, compasión y ternura. Todos, todos, necesitamos pedir perdón, al Padre de todos, y también necesitamos perdonarnos a nosotros mismos. Esta noche, los exhorto a que se asomen al mundo y hagan realidad el testimonio de la primera comunidad cristiana: “miren como se aman”. ¡Salgan juntos a contagiar el mundo! Dejémonos cambiar por el Espíritu Santo para poder cambiar el mundo”. 

La vigilia concluyó con la invitación de P. Etienne Vetö – quien condujo la Vigilia – a invocar el Espíritu Santo sobre el mundo desde las distintas partes de donde estaban participando.