Preguntas y respuestas 

Comisión Doctrinal – International Catholic Charismatic Renewal Services

Anno 2011

 
 

La selección de líderes y la invitación a servir en los grupos y comunidades de la Renovación son una cuestión vital para la madurez espiritual y el crecimiento en la Renovación. Lo importancia recae sobre algunos principios fundamentales que se han de trazar, principios que son aplicables en todas las naciones y situaciones. Los principios son más importantes que respuestas generalizadas que puedan no encajar en la extensa variedad de situaciones en las que están surgiendo grupos de la Renovación.

Consideremos en primer lugar el tamaño y carácter de los grupos y comunidades de la Renovación. Podemos considerar: grupos con menos de 30 participantes, aquellos entre 30 y 100, entre 100 y 250, y aquellos con más de 250 miembros. En grupos con menos de 30 personas las estructuras formales son innecesarias. A menudo no habrá formas de admisión para ser miembro y no se exigirá ningún compromiso a los miembros. En tales grupos existe muchas veces un grupo o equipo piloto que toma la responsabilidad. En los grupos pequeños existen pocas diferencias entre ser líder y servir en tareas como la enseñanza, el ministerio de oración y la música. Un principio clave es buscar personas con corazón de siervo que quieran servir por amor y no por alguna necesidad psicológica interior. Ser parte de un equipo piloto no exige mucha experiencia y una persona podría ser considerada para algún servicio en un equipo un año después de su conversión. Se puede probar el espíritu de una persona invitándola primero a hacer algún servicio menos exigente espiritualmente hablando, como ayudar con refrescos, en la preparación y limpieza del lugar del encuentro, ayudar en la librería o unirse al equipo de acogida para dar la bienvenida a los recién llegados.

En los grupos y comunidades entre 30 y 100 personas se empieza a tener necesidad de alguna estructura sencilla. Es prudente distinguir entre aquellos que son líderes y aquellos que sirven bajo su liderazgo. En esta categoría se hace más importante quién sirve en el equipo de líderes y se procura desarrollar algún patrón para iniciar a los nuevos miembros. Se hace necesario discernir quién debería servir en un Seminario de Vida en el Espíritu y en cualquier ministerio de oración, ninguno de los cuales debería incluir personas con serias situaciones de pecado en sus vidas que aún no han sido resueltas. Normalmente, no se deberían escoger para un equipo de líderes personas que aún no hayan demostrado su vida de fe y su fiabilidad en otras formas de servicio. De igual forma, personas recién convertidas no deberían ser tomadas en consideración para un equipo de líderes al menos hasta tres años después de su conversión.

En grupos entre 100 y 250 personas es normal tener un proceso explícito para unirse a la comunidad y un patrón programado de iniciación y formación posterior. La comunidad tendrá —o buscará tener— unos estatutos canónicos aprobados por la Iglesia. Si una comunidad pertenece a la Fraternidad Católica de Comunidades y Asociaciones Carismáticas de Alianza, estará amparada por los estatutos de esta. Los estatutos especificarán cómo se tienen que elegir los líderes. En comunidades de este tamaño comienza a ser necesario el tener equipos específicos para distintos servicios, todos conducidos por una persona aprobada por los líderes para estar a cargo de este servicio —sea la música, el ministerio de oración, el ministerio de niños o el Seminario de Vida en el Espíritu.

Con más de 250 personas, la comunidad se convierte con frecuencia en el instrumento principal de formación en la vida de sus miembros. La comunidad necesitará hacerse cargo del cuidado pastoral de los diferentes grupos de edad: los adolescentes y jóvenes solteros, las familias y sus hijos, y los miembros más mayores. Cuanta más grande sea la comunidad, mayor será la madurez exigida a los líderes principales. Las personas recién convertidas no serían tomadas en consideración para el liderazgo en tales comunidades. Con más de 250 miembros, una comunidad normalmente desarrollará formas intermedias de liderazgo que rindan cuentas a los líderes superiores. De lo contrario, los líderes se agotan y pueden «quemarse». Los líderes superiores necesitan formar a los líderes intermedios, asignándoles poco a poco responsabilidades más grandes.

Para la selección de líderes para comités regionales de servicio, el siguiente método se ha seguido con éxito en algunos países. Primero, los nombres de los líderes de los grupos de oración se recogen en una lista. Esta lista es enviada a todos los dirigentes de grupos de oración, quienes pueden seleccionar algunos líderes, después de haber orado y según el carácter específico de los líderes (que puede encontrarse en la Biblia: Carta a Tito, etc.). Luego, el equipo regional existente invita a aquellos con más votos para hacerles una entrevista, a fin de comprobar su idoneidad humana y espiritual. Entonces el equipo saliente selecciona a las personas necesarias para la «renovación» de los antiguos y las presenta a la asamblea de líderes. Después de un tiempo de oración se puede presentar cualquier objeción respecto a los nuevos líderes propuestos al equipo antiguo. Cuando existe unanimidad en las propuestas, los líderes entrantes son bendecidos por todos los líderes.

¿Cuál es el papel del sacerdote en los grupos y comunidades de la Renovación? Claramente es deseable que un sacerdote tome parte en todos los grupos con más de 100 personas. El sacerdote es su vínculo con el obispo local y la diócesis. Pero esto dependerá de la disponibilidad de los sacerdotes. En algunos lugares donde los sacerdotes tienen que cubrir áreas extensas, la participación ocasional del sacerdote es lo máximo posible. Pero siempre debería existir un profundo respeto por el papel y la autoridad del sacerdote en las comunidades católicas. Sin embargo, desde el principio, la Renovación ha sido un movimiento predominantemente laico, y el producir muchos líderes maravillosos es una de sus mayores contribuciones a la vida de la Iglesia. Es preferible que todas sean acordadas por todo el equipo de líderes junto con el sacerdote, o que el equipo tome las decisiones más significativas y posteriormente las presente al sacerdote para su discernimiento. No concuerda ni con la teología de la Iglesia como Cuerpo de Cristo ni con la gracia de la Renovación que el sacerdote tome todas las decisiones él solo. Pero la contribución del sacerdote y su discernimiento debe buscarse, especialmente en lo que concierne al contenido de las enseñanzas.

 

 

 

 

 

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